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Antes de compartir la 2ª parte de “Getting into Gear” (“Es hora de ponerse en marcha”), quiero agradecer a todas las personas que encontraron la primera parte inspiradora para comprometerse, o renovar el compromiso, con sus objetivos. También agradezco algunos consejos que se agregaron al blog, por ejemplo, “la importancia de saber cuándo pisar el freno en malas situaciones o relaciones” y “entender que cuando nos hemos perdido o equivocado de dirección, conviene retroceder y dar la vuelta”.

Y ahora, sigamos con las marchas (G.E.A.R.S)

G” de gasolina: Es decir, el carburante que nos va a impulsar durante todo el recorrido. Debe ser una mezcla de tiempo, pasión y esfuerzo de alto octanaje para poder perseguir los objetivos. Con poco carburante no llegamos muy lejos. ¿Cómo lo recargamos? Revaluando las prioridades a fin se RESERVAR tiempo para nuestros objetivos. (¡El tiempo que se pierde nunca se recupera!) Nuestra pasión siempre tiene un porqué, un motivo por el que nos resulta tan importante el cumplimiento del objetivo. Por último, el esfuerzo entra en juego cuando reconocemos que las excusas y las dudas causan “atascos de tránsito” que podemos evitar. 

E” (del inglés Engine): es el motor. Un motor es una máquina con piezas móviles que convierten la energía en movimiento. Del mismo modo, cabe decir que somos máquinas humanas con corazón, cerebro y deseos que pueden convertir la energía de nuestros sueños en acciones concretas. Todos poseemos la energía necesaria para conseguir lo que queremos. Basta visualizar el éxito y convertir esa imagen en nuestra  “llave de contacto”, la llave que enciende nuestra pasión y convierte la energía en acción.

A” de acelerador: El acelerador del auto controla la velocidad del vehículo. Pero también es una persona u objeto que permite que algo se desarrolle con rapidez. A menudo, nuestros objetivos están vinculados a un objetivo grupal, por tanto necesitamos ser los aceleradores de los demás. Como dijo Mary Kay Ash en más de una ocasión, “¡la velocidad del líder es la velocidad del equipo!”  ¡Y nosotros somos los directores generales de energía, entusiasmo y estímulo!

R” (del inglés Road Map y Road Signs): es el mapa de la ruta y la señalización. Todos los objetivos necesitan una hoja de ruta, por ejemplo, un plan de lo que vamos a hacer, o no hacer, para cumplir el objetivo. Primero planeamos el trabajo y después trabajamos según el plan.

Hay tres clases de señalización. En primer lugar están las señales que nos muestran lo lejos (o cerca) que estamos de nuestro destino. Es necesario crear este tipo de señales para marcar nuestro progreso y el del equipo. También es importante celebrar y los logros semanales y mensuales que nos permiten avanzar hacia el objetivo principal. En segundo lugar están las señales que nos ayudan a evitar situaciones peligrosas, riesgos, cierres de carretera, etc. Es decir, se trata de prestar atención a las señales de advertencia, en particular las relativas a nuestra salud. En tercer lugar están las señales que nos muestran las atracciones del camino. Mientras avanzamos hacia el objetivo, es importante tomarnos tiempo para disfrutar de los recuerdos y los buenos momentos vividos en el recorrido.

“S” (del inglés Steering Wheel): es el volante. Somos los conductores de nuestro destino. Tenemos las manos al volante y somos NOSOTROS quienes controlamos la dirección. No conviene escuchar a los ocupantes del asiento de atrás porque ellos no ven lo que vemos nosotros. Por tanto, su visión es limitada. No permitamos que pongan límites a nuestros objetivos y aspiraciones. También hay que cuidarse de quienes se suben al auto por una cuestión de compañía. En el recorrido hacia nuestro objetivo necesitamos pasajeros que nos ayuden a transitar el camino con éxito.

2018 va a ser un año maravilloso. ¡Es hora de concretar el cambio y dirigirnos hacia el éxito que merecemos! ¡Podemos hacerlo!

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