Mary Kay Ash

Mary Kay Ash dijo en cierta ocasión: “La valentía es el arte de hacer aquello que tememos, y hacerlo bien, por difícil que nos parezca”.  Si no hubiera sido por la valentía de nuestra fundadora a la hora de abrir un camino nuevo para las mujeres hace 55 años, es probable que su emprendimiento nunca habría llegado a ser lo que es hoy, uno de los éxitos más rotundos de todos los tiempos.

Tras haber experimentado lo que es la desigualdad en su lugar de trabajo, Mary Kay Ash se propuso brindar más oportunidades para la mujer creando una empresa para empoderar a las mujeres y que fueran ellas quienes controlaran su propio futuro. Lo hizo con sus ahorros de toda la vida, 5.000 dólares, con el apoyo de su familia y gracias a una cualidad muy importante: la valentía. 

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Antes de incorporarme a la empresa Mary Kay Inc. en calidad de directora científica, leí el libro The Mary Kay Way: Timeless Principles for America’s Greatest Woman Entrepreneur.  Durante toda la lectura me llamó la atención la valentía de Mary Kay Ash: se adentraba en territorios inexplorados todo el tiempo y su andadura tuvo infinidad de momentos de gran valentía. Como científica sé que la valentía es la base de lo que hacemos.  Hay que ser valiente para cuestionar la norma, poner rumbo a lo desconocido y recibir críticas. A lo largo del tiempo, la ciencia ha tendido a ser una de las áreas dominadas por los hombres. Por tanto, el mero hecho de ser mujer y formar parte de la comunidad científica puede ser intimidante a veces. Si algo he aprendido es que hace falta valentía para ir contra la norma, tanto en la ciencia como en el mundo empresarial. 

Hasta el momento actual, mi carrera profesional ha sido todo un aprendizaje de lo que es la valentía. Después de licenciarme, trabajé en el entorno académico hasta que me pasé al sector de la empresa.  Al principio, nadie acababa de entender por qué quería hacer ciencia fuera de la investigación académica, puesto que se consideraba una excelente salida para las mujeres científicas. Con todo, aproveché las diversas oportunidades que se me presentaron, desde la investigación académica y la docencia en instituciones universitarias, residencias en laboratorios de criminología, hasta investigación en empresas de bienes de consumo. De todo ello aprendí mucho y adquirí una experiencia muy valiosa. Me mudé con toda mi familia, incluidos mis hijos pequeños y el perro, a Singapur para explorar las oportunidades globales que me iban a permitir crecer, tanto a nivel personal como profesional. Todos hacemos frente a los desafíos de maneras distintas, pero para mí supuso una experiencia increíble y una manera de aprender y progresar en todos los sentidos. Al incorporarme a Mary Kay Inc., volví a mudarme con mi familia una vez más, en esta ocasión al norte de Texas, donde se encuentra la sede principal de Mary Kay. Cuando repasamos nuestra vida, resulta evidente que suele ser la sucesión de decisiones valientes lo que nos impulsa a vivir los siguientes capítulos de nuestra historia vital. 

Como jefa ejecutiva científica de Mary Kay Inc., me he propuesto inculcar valentía en los demás. Liderar con valentía significa saber cuándo dirigir y cuándo seguir a los demás, y hallar un buen equilibrio entre las dos opciones. Una de mis citas favoritas de Mary Kay es: “El éxito es en gran medida una cuestión de tropiezos hacia adelante. Fracasamos hacia el éxito”.  Me gustan mucho estas palabras porque se aplican a la ciencia, una disciplina que requiere múltiples intentos y ensayos hasta obtener los resultados esperados, pero si no nos atreviésemos a intentarlo nunca conoceríamos el éxito.